SERVICIOS

    ESPECIAL CINCUENTENARIO

    Los 10 personajes del año 

     

    Amor por lo que se hace, el secreto tras 35 años de servicio, Miryan Baena Vargas, Auxiliar Servicios Generales.

    Miryan Baena Vargas, una ebejicana nacida el 11 de septiembre de 1962, en el hogar conformado por Ana Delfa Vargas y Juan de la Cruz Baena, dejó su pueblo natal cuando tenía escasos dos años de vida y se radicó en la ciudad de Medellín en donde vive actualmente. El pasado 11 de enero cumplió 35 años al servicio de esta Alma Máter.

    Hoy en día la persona más importante para ella es su hijo, Sergio Andrés Ciro Baena, un publicista de 25 años. “Él es muy independiente, pero comparte muchas cosas conmigo y vivimos bien, tenemos buena comunicación, buena relación”. Les gusta salir y compartir tiempo juntos, “me invita mucho a comer, a centro comerciales y también en la casa disfruto mucho con él. Me quiere mucho, es muy consciente, muy noble, yo creo que él salió a mí”, dice entre sonrisas... Conoce más de su historia aquí.

    Miryam Baena

    Más de dos décadas apoyando la labor Bonaventuriana

    Un municipio que basa su economía en el café, la caña, el cacao y la ganadería, así como en la industria y la minería, posee vocación turística y sus artesanías elaboradas con materiales como guascas, cabuyas y bejucos son típicas, así es Argelia (municipio del oriente antioqueño), la tierra que el 30 de agosto de 1970 vio nacer a Fabio Osorio Quintero, hijo de Evelio Osorio y Roselia Quintero, ambos fallecidos.

    Entre mangas, animales y cultivos transcurrió su infancia donde llevaba una vida tranquila con sus padres y hermanos en la finca que les pertenecía: El Vergel. Se divertía viendo como su papá arriaba el ganado, eran frecuentes sus visitas al río y en las mañanas tomaba leche de las vacas recién ordeñadas. Al rememorar la vida que llevaba junto a sus padres, Fabio recuerda también su partida y lo difícil que fue enfrentarla, hace 14 años, su padre y hace tres, su madre, el eje articulador de su familia: “la tristeza fue muy grande y esos dos momentos ocurrieron estando ya en la Universidad, a Dios gracias aquí hay profesionales que lo acompañan a uno muy bien, el padre Luis Eduardo estuvo muy presente en esos momentos, se hicieron misas y me ayudó mucho con esos duelos.”... Conoce más de su historia aquí.

    Fabio Osorio Quintero

    “A mí realmente me enamora la Universidad”, María Stefanía Orrego Querubín, estudiante de Diseño Industrial y representante estudiantil (saliente) en el Consejo de Gobierno

    Stefanía nació en Medellín el 5 de septiembre de 1996. Es una mujer extrovertida, conversadora, amable, servicial, muy alegre y soñadora. Actualmente, cursa séptimo semestre del programa de Diseño Industrial de la Facultad de Artes Integradas y es representante estudiantil ante el Consejo de Gobierno de nuestra Universidad.

    Stefa, como le gusta que la llamen, ha vivido siempre en Bello con su familia, conformada por su mamá Miriam Querubín, quien es docente y trabaja en un colegio de Bello; Elkin Ortega, a quien considera su papá, un psicólogo clínico que trabaja, en San Roque (nordeste antioqueño) y sus dos hermanas menores. Junto a ellos disfruta de paseos cortos los fines de semana a sitios como Santa Elena o al Parque de las Ballenitas y en las vacaciones realizan salidas a lugares más lejanos.

    Para la época en la que Stefanía estaba en el vientre de su mamá, quien se encontraba felizmente casada con Jhon Jairo Orrego (el papá biológico de Stefanía), ocurrió una tragedia: a Miriam le faltaban algunos meses para el parto cuando decidió viajar a Yolombó, pueblo donde vive su familia. Esta decisión la tomó debido a que la ciudad atravesaba una oleada violenta. Como su esposo trabajaba y no podía irse con ella, cuando se disponía a viajar para visitarla intentaron atracarlo y en este hecho perdió la vida.”... Conoce más de su historia aquí.

    María Stefanía Orrego Querubín

    “Tengo un profundo sentimiento de gratitud: con Dios, con la Universidad, con los empleados, profesores, egresados y estudiantes porque me han permitido servirles”

    Esta yarumaleña es una mujer alegre, servicial y un tanto tímida. Nació el 22 de octubre de 1963, en el hogar conformado por Miguel Ángel Rojas y María Elodia Arboleda. Junto a sus hermanos César Alberto, Rosa Irene, Gilma Inés y Omar de Jesús, pasó su infancia y juventud en este municipio del nordeste antioqueño. De su infancia recuerda que le gustaba mucho jugar con sus muñecas, compartir con las niñas del barrio y con los vecinos.

    En su adolescencia pensaba terminar de estudiar su bachillerato en el colegio femenino en Yarumal y viajar a probar suerte en otros lugares, donde pudiera tener un mejor futuro. Pero al terminar sus estudios trabajó dos años en el pueblo hasta que recibió una oferta laboral como secretaria en Medellín, luego se desempeñó en otros cargos como vendedora y recepcionista, siempre con contratos a término fijo. Uno de sus anhelos era tener un vínculo a término indefinido con una empresa.

    Por esos azares del destino, conoció a la directora de la Biblioteca de la Universidad Nacional, quien le contó que en la Biblioteca de la Universidad de San Buenaventura estaban necesitando personal y le propuso enviar su hoja de vida: “preséntate y miramos cómo te va”, le dijo. Milvia presentó la entrevista con Beatriz Céspedes, la directora de la Biblioteca en ese entonces, y el 22 de enero de 1990 inició labores en la Institución; al poco tiempo firmó un contrato a término indefinido, como siempre lo soñó. Conoce más de su historia aquí.







     

    Milvia Rojas Arboleda

    “El 27 de septiembre cumplo 24 años desde mi ingreso a la Universidad, uno escucha esa cifra y parece mucho, pero a la hora de la verdad no lo he sentido así, porque yo he sido feliz aquí”

    Entre sonrisas aclara “me identifico con el Andrés, igual quien quiera decirme Jorge no me voy a enojar, pero no me gusta mucho”. Este paisa nació en la ciudad de Medellín el 30 de mayo de 1975, fue el segundo hijo del hogar conformado por Dolly Amparo Ochoa y Libardo Álvarez, su hermano mayor es Iván Darío Álvarez. Las calles del barrio San Benito atestiguaron su infancia y adolescencia, los domingos jugaba fútbol con sus amigos en el espacio que hoy es la parte frontal de la Universidad y nunca se imaginó que un día formaría parte del talento humano de esa Institución.

    Estudió su primaria en la Escuela Madre Marcelina, dirigida por religiosas y, paradójicamente, todo el bachillerato lo realizó en el Colegio Militar José María Córdoba “Fueron dos ambientes muy distintos, aunque las monjitas impartían mayor disciplina que los militares”, asegura Andrés, quien se caracterizó por ser un niño disciplinado y juicioso con el estudio, no le gustaba que lo regañaran o castigaran, aun así, recuerda jocosamente que las hermanas le dieron un par de reglazos.

    Rememora también el sacrificio que sus padres, especialmente su madre, hacían para que él pudiera estar bien y estudiar, por lo que se sentía en la obligación de corresponder a todo ese esfuerzo. Conoce más de su historia aquí.







     

    Andrés Álvarez Ochoa

    “La Universidad de San Buenaventura Medellín es lo más maravilloso que me ha podido pasar”

    La tierra de los ingenios azucareros, Palmira (Valle del Cauca), vio nacer a Enith García Galvis un 6 de septiembre, pero allí solamente vivió dos años porque luego se trasladó con sus padres a la ciudad de Medellín.

    Actualmente la familia de esta palmirana está conformada por sus dos hijos, José David y Mauricio Alejandro quienes, asegura, son su vida y su fortaleza; también están sus tres nietos, su mamá Bertha Galvis y sus cuatro hermanos Carlos Eduardo, Jaime Alberto, Jorge Hernán y Ángela Lucía, con quienes disfrutaba de los paseos a la costa realizados durante su infancia.

    Estudió su primaria y bachillerato en el Colegio El Carmelo de Sabaneta, época de la cual recuerda las buenas notas que siempre obtenía. Conoce más de su historia aquí.


     

    Enith García Galvis

    “La Universidad, sin quererlo, se convirtió en mi proyecto de vida”

    A 164 kilómetros de distancia de la ciudad de Medellín, en el nordeste antioqueño, se ubica el municipio de Toledo, tierra que el 20 de enero de 1959 vio nacer a Tobías de Jesús Álvarez Chavarría, en el hogar conformado por Heriberto Álvarez (Q.E.P.D.) y Celsa Julia Chavarría. Hoy en día su núcleo familiar lo integra su sobrino Francisco Albeiro de 22 años, quien estudia Ingeniería de Sistemas e Ingeniería Electrónica en la Institución. “Mi sobrino es mi hijo, yo lo he criado”, asegura Tobías.

    De su pueblo natal emigró con su familia buscando mejores oportunidades cuando tenía solo seis años, desde entonces vive en la ciudad de Medellín en donde estudió su primaria en la Escuela Carlos E. Restrepo de Aranjuez y el bachillerato en el Instituto Popular de Cultura y en la Institución Educativa Concejo de Medellín. De esa época recuerda las maldades que hacía, pues afirma que fue muy “plaga” en esa etapa. “Todavía me reúno con mis compañeritos del colegio y nos encontramos con los del Concejo después de 38 años y me dicen que era muy necio”.

    Este profe alegre, jocoso, con buen sentido del humor y que manifiesta vivir feliz, es físico con especialización en Gestión de la Calidad Universitaria y cursó todas las materias de la maestría en Matemáticas Aplicadas, aunque nunca se graduó... Conoce más de su historia aquí.


     

    Tobías Álvarez

    “Yo desde pequeño llevo la docencia en la sangre, cuando estaba en el colegio jugaba en un tablero a hacer operaciones y les explicaba a mis hermanos, siempre me ha apasionado esta profesión”

    La capital de la montaña atestiguó, en 1954, el nacimiento de Sigifredo Tabares Serna, quien desde pequeño se ha destacado por sus virtudes, talentos y valores.

    Actualmente, su núcleo familiar está conformado por su esposa, Rocío Zapata Cárdenas, su compañera de vida (como él la define), sus dos hijas, Verónica Andrea y Astrid Elizabeth, y sus dos nietos, Emilia y Samuel.

    Sigifredo asegura que uno de los momentos más felices de su vida fue el día de su matrimonio, pues lo recuerda como el instante cumbre de su sueño de independencia y de desapego de sus padres, el tiempo de formar un nuevo hogar y su propia familia, un hecho del que aún hoy habla con orgullo...Conoce más de su historia aquí.


     

    Tobías Álvarez

    “…El reconocimiento es lo mejor que me ha pasado, que los estudiantes me vean como un ejemplo de academia o de educador, es lo más bonito que he encontrado en la Universidad”.

    “El balcón de bellos paisajes”, municipio antioqueño mejor conocido como Santa Bárbara, ubicado en el suroeste de la región, fue el lugar de nacimiento de Víctor Daniel Gómez Montoya, el 20 de mayo de 1985. Víctor, habitó por varios años su pueblo natal y realizó sus estudios básicos de primaria hasta noveno en la Institución Educativa Jesús María Rojas, y los grados décimo y once los cursó en el Liceo Tomás Eastman, ambos localizados en su municipio de origen, y cuando tan solo cursaba décimo, obtuvo el título como técnico en sistemas en el Instituto Técnico del Sur.

    “Lo que más recuerdo de esa época es que era futbolista y participaba mucho en los juegos interclases e intercolegiados y salíamos a pasear mucho de cuenta de esos eventos, también las ferias de la ciencia, eran como dos momentos que disfrutaba mucho en el colegio”, cuenta el egresado.

    En el año 2002, este Bonaventuriano llegó a vivir a la capital antioqueña, con el fin de realizar sus estudios profesionales y cumplir sus sueños. Afirma que salió del municipio que lo vio crecer porque allí no había casi oportunidades de estudio, solo de formación técnica y él ya tenía un título en esta modalidad. Cuando llegó a Medellín, estudió Licenciatura en Física y Matemática en la Universidad de Antioquia... Conoce más de su historia aquí.


     

    Tobías Álvarez

    "La Universidad significa vida, aquí conocí a mi esposa, es mi lugar de trabajo y tengo un hijo que estudia acá”.

    “En la vereda Juan Cojo, ubicada en Girardota, municipio antioqueño, nació Francisco Javier Arias Zapata el 12 de enero de 1967, allí vivió toda su infancia y juventud y disfrutó mucho la vida del campo, pues todas las mañanas se levantaba a preparar un jugo de naranja con las frutas que recogía de los árboles y también practicaba deporte.

    Este psicólogo realizó sus estudios básicos en distintas instituciones como en la escuela Las Cuchillas hasta segundo de primaria, después estudió en la Escuela Urbana de Varones, de ahí pasó a la Concentración de Quintos, y luego hizo su bachillerato en la Institución Educativa Atanasio Girardot.

    Los amigos con los que compartió durante su infancia y juventud, es lo que más recuerda de la época escolar y afirma que todavía son muy unidos y crearon un grupo en WhatsApp por el que coordinan las salidas y los reencuentros de aquella promoción del 85... Conoce más de su historia aquí.


     

    Tobías Álvarez

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