“Los estudiantes son el motor que rejuvenece a los docentes”
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    “Los estudiantes son el motor que rejuvenece a los docentes”
    USB Medellín
    / Categorías: Facultades, Derecho

    “Los estudiantes son el motor que rejuvenece a los docentes”

    De una familia tradicional, estudiosa y muy creyente de la Virgen María proviene Sonia Fátima Atehortúa Rengifo, decana de la Facultad de Derecho de la Universidad de San Buenaventura Medellín desde 2015, quien con valores fuertes y una honestidad difícil de aceptar para muchos, siente un gran aprecio por las personas de palabra, porque como ella comenta: “La palabra dice mucho de lo que es la persona”.
    Tranquila, pausada en su hablar y con las metas claras en lo personal y profesional, la abogada y licenciada en Historia y Filosofía ha sido una apasionada por los estudios, por aprender y por entregar esos conocimientos a los estudiantes, quienes por más de 20 años disfrutaron de su labor como docente en diferentes instituciones de la ciudad.
    La especialista en Derecho, especialista en Derecho Civil, especialista en Educación y magíster en Educación, es una mujer que sabe decir no cuando es necesario, no tolera las mentiras y en su hogar comparte el tiempo libre al lado de su esposo Hernán, su hija Manuela, de 21 años, y sus dos perros Tomás y Violeta.
    Esta guerrea y luchadora desde pequeña -al estudiar y trabajar al mismo tiempo para alcanzar de a poco sus metas y sueños-, tiene claros los retos de la Facultad de Derecho, el rol de la mujer en este siglo XXI y el cómo será su vida en un futuro. Hablamos con ella.

    ¿Cómo fue su llegada a la decanatura de la Facultad de Derecho?
    “Asombrada de haber pasado a la convocatoria de la Universidad de San Buenaventura Medellín. Me vinculé el 21 de julio de 2015 como decana. Para mí ha sido un aprendizaje, porque considero que los seres humanos nunca terminamos de aprender y es una experiencia que me ha permitido conocer a muchas personas que, aunque uno las cree lejos, están más cerca. Pienso también que el trabajo en equipo es muy importante.
    Si por cualquier circunstancia tuviéramos, en aras de preservar la ética, renunciar a nuestras convicciones tendríamos que hacer un alto en el camino y decir no. Porque considero también que el ser humano no puede perder el norte, y como decían nuestros viejos hay que respetar la palabra, porque la palabra dice mucho de lo que es la persona.
    Siempre he considerado que los estudiantes son el motor que rejuvenece a los docentes, son casi un esbozo de lo que es la familia y se constituyen en la piedra angular de los profesores. No habría educación sin ellos; es mucho más fácil conseguir docentes más no estudiantes y ahí es donde nosotros debemos comprometernos por preservarlos, no tanto en esos saberes profundos de la ciencia sino en cultivar el espíritu y la creatividad. Ellos son el reflejo de lo que son sus maestros, por eso el maestro sigue siendo en la sociedad del siglo XXI un modelo”.
     
    ¿Después de tantos años en la docencia hoy no extraña dar clases?
    “Yo tengo alma de maestra y diría que por vocación siempre quise ser maestra. La vida me ha presentado la oportunidad de tener cargos administrativos y a veces no es lo que más se anhela o se busca, sino que a veces pienso que son caminos que Dios abre para moldearlo a uno, para desarrollar unos talentos o pulirnos. A veces pienso que la función administrativa, en mi caso, es para pulirme.
    De las aulas de clase extraño a los estudiantes desde su sentir, sus necesidades, sus angustias, pero también su deseo de superar al maestro. He tenido experiencias muy lindas en donde a lo largo de la vida uno no recuerda los nombres de sus estudiantes, pero los ve y es una alegría inmensa, y cuando le dicen a uno: ‘Ay, se acuerda profe cuando usted me decía tal cosa, eso se me está presentando’. Eso a uno no le da orgullo, pero sí le da alegría de haber podido formar a los estudiantes, de sentirlos cercanos, sentir que uno en algún momento se convierte en el hombro en el que pueden llorar y refugiarse por sus angustias.
    La docencia la visiono como la actividad que le permite al maestro renovarse y rejuvenecerse, porque en medio de tanta angustia el maestro vive, se recrea y ríe con sus estudiantes, entonces eso lo motiva a uno constantemente a mantener su juventud espiritual”.
     
    ¿Cuáles son los retos que se enfrenta en la Facultad de Derecho en cuanto a la docencia, la investigación, la proyección social y el bienestar institucional?
    “La Universidad tiene una filosofía muy bonita de acogida, que nos acerca a lo humano de los humanos. A veces decimos que hay muchos humanos sin humanidad y desde la Facultad de Derecho hemos querido tener muy de cerca a los estudiantes. Por la formación jurídica los estudiantes ven a los administrativos como una piedra, pero no pueden olvidar que nosotros somos humanos, pero por la formación hay cosas que se piden y que en verdad no se conceden por capricho sino por formación.
    Dentro de la actividad administrativa considero que los decanos no somos más que los puentes a través de los cuales se puede conducir la docencia, la investigación, la proyección social y el bienestar. Nosotros somos unas personas destinadas a abrir los espacios, los caminos, pero en últimas los decanos sin los docentes sin los estudiantes y sin los administrativos seríamos un desierto, porque el decano no puede construir a solas, el decano construye en comunidad, construye a partir de problemas, resuelve, ensancha los puentes que a veces son difíciles desde la órbita de los estudiantes, pero el decano no es más que un compañero que debe aprender a trabajar en comunidad”.
     
    ¿Cuáles son los desafíos del derecho? ¿Hacia dónde debería enfocarse?
    “Como programa no podemos seguir pensando en que el registro calificado es suficiente, debemos estar trabajando estratégicamente por fortalecer el programa desde la acreditación y considero que en la sociedad del siglo XXI en donde el mundo se debate en medio de la corrupción las facultades de derecho estamos llamadas a una construcción ética del hacer jurídico.
    Sueño en los estudiantes de la Facultad de Derecho como los mejores hacedores de la verdad que aprendan a descubrir ese lenguaje invisible de las partes y que en justicia puedan discernir entre la lógica jurídica para llegar a la verdad.
    La justicia es un pretexto que se inventó el hombre para poder vivir en comunidad y por qué digo que un pretexto, porque lo que es justo para mí puede no serlo para el otro, entonces no siempre el derecho es justo”.

    En este 2019 la Universidad solo tiene mujeres en las decanaturas de las facultades ¿Cómo ve esta situación?
    “El padre rector ha puesto todo su voto de confianza en las mujeres, pero además de eso, históricamente como mujeres hemos venido ganando muchos derechos y esto no nos vuelve más mujeres ni podemos pensar que somos más feministas, porque entonces estaríamos desconociendo esa capacidad que tienen los hombres. Las mujeres hemos sido relegadas a otras actividades como las artes, los oficios… Y en el mundo profesional ha habido unos destellos de egoísmo, sin que esto quiera decir que haya manipulación o menosprecio, pero hoy en las sociedades modernas la mujer está jugando un papel característico y muy importante.
    Hay estudios que demuestran que las mujeres somos más organizadas, priorizamos los recursos, tenemos más creatividad y con los hombres podemos liderar con ellos abiertamente, aunque culturalmente la mujer haya sido desprovista del ejercicio profesional en muchas etapas de la vida, también es cierto que hoy las mujeres podemos decir de viva voz que bienvenidos estos siglos y los venideros, en los que el poder, el entusiasmo y la capacidad de las mujeres está siendo puesto a prueba. Y es un reto para nosotros también como mujeres no defraudar ese voto de confianza que nos ha dado, en nuestro caso, el padre rector”.
     
    ¿Qué es lo que más destaca de usted en lo personal y profesional?
    “En lo personal soy muy afectiva. En mi casa donde mi mamá y mi papá me describen como ‘un terrón de azúcar’. Soy muy solidaria y muy organizada. En lo profesional no negocio absolutamente nada que ponga en riesgo mi actividad profesional. Sin pena puedo decir que no. Me considero muy franca, aunque la franqueza la queremos todos cuando la escuchan, a muchos no les gusta. Pienso que soy una persona confiable y en el ámbito profesional, lo puedo decir sin jactarme, me ha ido muy bien”.
     
    ¿Cómo se relaja después de una jornada de trabajo?
    “Disfruto mucho de mi casa. Me gusta mucho la cocina, me encanta sentarme con mi esposo Hernán a tomarme un café y a leer tranquila. También somos muy tradicionales para comer, disfrutamos de unos fríjoles, una sopa de arroz con albóndiga o de un sudado de posta. Somos mucho de noticia de radio y muy poco de televisión”.
     
    ¿Qué la hace feliz?
    “Me hace feliz el compañerismo, el poder aportar, la sencillez de las personas, la honestidad en el pensamiento, en los dichos y en las actuaciones de las personas. Detesto por encima de cualquiera una mentira envuelta como verdad, eso no lo tolero. También me hace feliz poder decir las cosas sin necesidad de aliñarlas.

    ¿Dónde se ve en un futuro?
    “Me veo tejiendo, sembrando aromáticas, haciendo unas ceras en mi casa, conviviendo con mis perritos, disfrutando una taza de café sin afanes y me veo cuidando a mamá y a papá”.
     
     
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